¿Cómo recibe tu perro a las visitas?

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Están los que se vuelven locos de contentos, los que ladran y a los que nos les gusta nada. Sergio Tallón, educador canino, nos ofrece algunas pautas para que esas bienvenidas sean más relajadas

Escrito por Rocío R. Gavira | Twitter: @RocioRGavira

¿Cómo reacciona tu perro con las visitas? No sé el vuestro, pero mi perra, Trufa, tiene dos comportamientos diferentes en función de la persona que venga a casa. Por ejemplo, con los familiares y amigos a los que está acostumbrada a ver se vuelve loca. Tiene su propio ‘baile’ de bienvenida, menea sus caderas al ritmo de la alegría de “¡Hay visita!”, “¡Eres tú!”. Su rabillo sube de velocidad porque le dan los mimos que busca. Posa sus patas en la barriga del invitado. Monta toda una fiesta. 

Con las personas que ve -o más bien huele- por primera vez, la cosa cambia. En general, de entrada ladra porque se trata de un desconocido para ella y lo hace caminando hacia atrás. En especial si se trata de hombres y más si son altos. Por alguna razón que desconocemos se asusta con ellos. De todas formas, los ladridos le duran poco, en cuanto olisquea a la persona por las piernas, incluso las manos, se calma. De hecho, confirmamos que lo acepta en cuanto le trae la pelota. Quiere jugar con él, llamar su atención.

Aunque no a todo el mundo le hace gracia que el hocico le roce siquiera el pantalón. Comprensible. Entonces entramos en el “quieta Trufa”, “sienta Trufa”, ” a tu cama Trufa”. Claro, la perra están tan emocionada con la visita que de poco sirve decirle nada. Y ahora explícale al invitado de turno que el animal necesita olerle para “ser su colega”. Un poco caóticos los minutos de bienvenida, pero se superan.

A las nuevas visitas les avisamos de que Trufa puede ladrar solo al llegar, para que no les pille desprevenidos y evitar el susto. También les decimos que después será muy pesada porque es lo más juguetón del mundo.

El educador canino Sergio Tallón, del centro granadino Senda Canina, asegura que las bienvenidas son un momento con una alta activación emocional para nuestro ‘bicho’. “Al perro que le gustan, es el momento de establecer relaciones sociales y obtener ese refuerzo emocional que da el contacto”. Para el perro que no le motiven tanto, porque no le guste el contacto con desconocidos, porque sean menos sociales, o por su marcado sentido de la territorialidad, “también es un momento de alta excitación, ya que pueden entrar en casa circunstancias que no le agraden tanto y él pase a no estar tan cómodo”, dice el educador canino. Como cada perro es un mundo y cada uno puede reaccionar de una forma diferente con las visitas, Sergio Tallón nos ofrece una serie de pautas básicas para intentar que este momento tan excitante para el perro sea más relajado:

1. Intentar mantener al perro quieto, sentado o tumbado generara un proceso de presión pasiva de la motivación hacia el saludo. Es decir, estaremos comprimiendo las ganas de saludar y estas pueden hacer incrementar la excitación y activación; justamente lo contrario que deseábamos.

2. Intentar seguir esa norma no escrita de ciertos programas de la tele: no mirar, no tocar y no hablar tampoco ayuda al objetivo de tener un encuentro calmado. El perro es un animal social, y busca ese contacto social, si le ignoramos podemos generar más ganas en el perro de iniciar ese contacto en lugar de esa calma, puesto que la visita “no me hace caso”. Si hacemos esto y creemos que funciona, piensa qué siente el perro. Viene alguien a mi casa, me ignora y al rato me hace caso. Lo normal es que cuando tú has iniciado un contacto y no hay respuesta aparezca la frustración y desconfianza.

3. Palabras cortas y en tono emocional alto hacen que el perro se active más: visitas que saludan al perro y le gritan, hablan mucho, con palabras cortas, tono ascendente lo único que hacen es activar más al perro. A los perros que no les gustan las visitas y las órdenes del dueño (calla, a tu sitio, sienta) hacen el mismo efecto: justamente lo contrario.

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5. También podemos hacer que huela: arrojando pienso, chuches, salchichas,… cuando vaya a aparecer la visita. Esta pasará al fondo de la percepción del perro mientras se dedica a buscar comida por las habitaciones de la casa. Si además antes hemos enseñado este “buscar comida” al perro, mejor será el resultado.

6. Para perros que les gusten las visitas: cuanto antes saluden y de una manera calmada mejor, las visitas ayudarán a ello no elevando el tono de voz ni excitando al perro. También evitarán que el perro no se ponga en dos patas y así mantenerlo más relajado. Cuanto más “dinámico” (en el sentido de movimiento) pueda ser ese recibimiento mejor. Debe ser calmado, pero no estático para no cargar al perro.

7. Para perros que no le gustan las visitas y que ladran, lo mejor es ignorar y naturalizar el encuentro, no mandar a callar al perro (a no ser que se le haya enseñado previamente) ni regañarle. Solamente actuar con tranquilidad y siguiendo el curso natural de la misma. En cuanto podamos, debemos hacer que el perro pase a hacer otra cosa y se desfocalice de la visita: dándole su comida, haciendo que huela o que otra persona lo saque un ratito.

8. Para cualquier otro tipo de visita o perro: hacer el encuentro en la calle, y así podemos dar un pequeño paseo para que la visita pase a un segundo plano siendo lo principal la calle.

9. Convirtamos la visita en algo bueno. Hagamos del timbre una señal para hacer algo calmado: comida, buscar cosas, caricias / masajes en lugar de una señal para activarse o ladrar. Pidamos a las visitas que nos llamen por teléfono para abrir mejor que tocar al timbre y comenzar el baile.

10. Las visitas son siempre la puerta a algo bueno y calmado: dar premios, caricias de manera calmada. Con varias repeticiones nuestros perros estarán encantados de recibirlas.

11. Como siempre: haber paseado, ejercitado, entrenado alguna habilidad antes de la visita que haga que el perro esté en un estado físico y mental más bajo para recibirla.

Estos pasos generales que nos recomienda Sergio Tallón están destinados a perros sin problemas de comportamiento y que tienen una actividad física y mental adecuada.

¿Cuál es el comportamiento de vuestro perro  ante las visitas? ¿No sabes qué hacer cuándo vienen invitados? ¿O por el contrario es un buenazo? Participa en los comentarios 😉

  • Sara

    hmmm estas pautas a mi me sirven regular! las visitas que vienen a casa sobre todo son repartidores, carteros, fontaneros.. en fin, que a ver cómo hago para que llamen antes! no sé como dar premios y caricias de forma calmada cuando el perro está como loco chillando y ladrando y no atiende a nada. No lo entiendo mucho

    • rociogavira

      Amiga Sara, como bien indicamos en el artículo, estos son consejos generales. Cada perro es un mundo y cada visita para él también. En este caso se ha enfocado más a desconocidos para ellos, entendidos como amigos o familiares que van por primera vez a casa, por ejemplo. De ahí el avisarles. Seguramente, si con estas nuevas visitas de tu círculo social sigues los pasos indicados, a modo de entrenamiento, probablemente tu perro reciba de otra forma a los repartidores, etc… en próximas ocasiones.

      • Sara

        pudiera ser…

        • Kikorp

          Estoy de acuerdo con Sara, son consejos muy generales y no sirven de mucho a la hora de intentar calmar a tu perro ante una visita. Si uno de los conejos es que ‘que otra persona lo saque un ratito’ ya no vamos bien.

  • angeles

    Tengo un cachorro de tres meses. Y cada vez que viene una visita se pone como loco se les pone en las piernas etc no se que debo hacer porque cuando esta asi no me hace caso

  • Joa Reyno

    Tengo una perra de 2 años, 30kg, le encantan las visitas y se emociona demasiado y no hemos podido evitar que salte. Si lo logramos con nosotros, cuando era cachorra no nos dejaba ni salir ni llegar, pero con las visitas no hemos podido. Intentamos decirles que no levanten las manos que traten de acariciarla cerca del suelo para que no salte, pero es que muchos tmp quieren acariciarla… Intentamos con comida (como jamón que le gusta mucho) pero no hay caso, es tanta la emoción que no hay nada que la distraiga de “su objetivo”… Incluso luego de un largo paseo, está tumbada descansando, y es llegar alguien que salta como conejo…