¿Cómo afecta la procesionaria a mi perro?

La procesionaria baja de los pinos en una curiosa cabalgata.:: J. E. GÓMEZ

La procesionaria baja de los pinos en una curiosa cabalgata.:: J. E. GÓMEZ

La curiosidad canina por saber qué son esas orugas que avanzan en cabalgata, altamente urticantes, puede costarle la vida a nuestro perro

Escrito por Rocío R. Gavira | Twitter: @RocioRGavira

El incremento de las temperaturas medias está favoreciendo que la oruga procesionaria prolifere en numerosas provincias de España, lo que supone un riesgo serio para las personas, especialmente los niños ya que son los más vulnerables, y animales domésticos como perros y gatos. La procesionaria huye de los niveles elevados de humedad, deja su nido y baja por el pino en procesión dirigida por una hembra. En ese momento serían una presa fácil para los depredadores si no fueran venenosas. Ahí comienza el problema para los perros. 

En Alza la Pata ya tratamos cómo afecta esta oruga a los perros. La conocida como procesionaria del pino es un lepidóptero, ‘Thaumetopoea pityocampa‘, con un ciclo vital en tres fases: huevo, larva (oruga) y adulto (mariposa). Aunque es en primavera cuando se cruzan con los humanos y las mascotas, la procesionaria siempre está ahí.  “Abunda en los pinos de Europa del sur y central, pero también aparecen en cedros y abetos”, dice la veterinaria M. López Leyva. Se presenta en forma de procesión, ligadas unas a otras (de ahí su nombre) y son precisamente esas cabalgatas lo que resulta muy llamativo tanto para los niños como para los perros. Éstos que todo lo olisquean, querrán asomar también el hocico a ese insecto curioso, sin saber que pueden llegar a perder la vida.

Nido de procesionaria.:: J. E. GÓMEZ

Nido de procesionaria.:: J. E. GÓMEZ

La procesionaria se ubica cerca de los pinos donde instalan los “bolsones” en los que se desarrolla la larva. Esas bolsas son muy visibles por su color blanco y pueden alcanzar dimensiones de hasta 20 centímetros. En esta época del año, entre febrero y abril, la procesionaria abandona su nido para pasar de larva a crisálida. Las orugas bajan por el pino en fila india con el fin de enterrarse en el suelo donde termina su desarrollo y volar en julio como mariposas.

Mientras las orugas circulan por los pinares, empieza el problema para los perros. Son extremadamente venenosas: producen urticarias y alergias en personas y en animales. “Las orugas tienen miles de pelillos que son como dardos envenenados –la sustancia que libera se llama histamina– que sueltan al sentirse amenazadas”, explica López Leyva. La procesionaria provoca varias lesiones en los perros: babeo, el animal intenta rascarse desesperadamente la zona afectada, hinchazón de la lengua, la boca, el esófago y el estómago. “En la lengua aparecen unas manchas rojizas o moradas –continúa la veterinaria–, como ampollas, y se le caen trozos de la lengua por necrosis, aunque esto no es inmediato”. Si el perro ingiere estos gusanos o la zona afectada de la lengua es muy grande “el animal puede morir”, advierte López Leyva. Hay que intentar darse cuenta a tiempo para evitar el roce de las mascotas con estos insectos. Y cuidado con los shar-pei, son especialmente sensibles.

Ante este riesgo, lo primero es lavar bien la zona afectada con agua templada, el calor destruye la toxina. Según la veterinaria, “no se debe frotar la zona ya que romperíamos los pelos urticantes liberando la toxina”. Acto seguido acuda a su veterinario habitual o al servicio de urgencias más cercano “donde se le aplicará un tratamiento con corticoides de acción rápida y antihistamínicos”.

En la lengua aparecen unas manchas rojizas o moradas , como ampollas, y se le pueden trozos de la lengua por necrosis.

En la lengua aparecen unas manchas rojizas o moradas, como ampollas, y se le pueden caer trozos de la lengua por necrosis.

Otra recomendación: si ve pinos con procesionaria debe informar al ayuntamiento de su localidad para eliminar a estas orugas. Los veterinarios también le pueden recetar un medicamento para que lo lleve encima como prevención en el caso de que uno esté lejos de la clínica veterinaria cuando su perro se vea afectado.

Una auténtica plaga 

Debido al cambio climático la presencia de la procesionaria es más fuerte. De hecho, constituye la plaga más dañina y destructiva para los pinares españoles después de los incendios forestales. El calentamiento favorece que la procesionaria colonice zonas cada vez más altas de España, una situación que también afecta a otros países del entorno según técnicos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama).

Según estas fuentes, el avance de la oruga procesionaria en los últimos cuarenta años se ha visto favorecido gracias al calentamiento, ya que se trata de un insecto que huye de los niveles elevados de humedad. De hecho, las larvas aparecen durante el primer cuatrimestre del año, entre enero y abril, a medida que las temperaturas medias empiezan a subir tras el invierno. En comunidades autónomas como Andalucía suelen aparecer en enero mientras que en el caso de Madrid las primeras se han presentado a finales de febrero.

Su radio de acción se acerca cada vez más a las áreas urbanas con lo que aumenta el peligro tanto para los perros como para los niños. En el canal de naturaleza ‘Waste’ de IDEAL puede encontrar más información acerca de este gusano, reportajes realizados por Juan Enrique Gómez (pincha aquí).

En este vídeo conocerá más sobre la procesionaria: