El calor, un peligro para los perros

Un perro bebe agua de una fuente en Córdoba el pasado 29 de junio.:: AFP PHOTO / CRISTINA QUICLER

Un perro bebe agua de una fuente en Córdoba el pasado 29 de junio.:: AFP PHOTO / CRISTINA QUICLER

Los temidos golpes de calor pueden acabar con la vida de nuestro amigo peludo si no se toman precauciones. Conoce los síntomas y las medidas de prevención para evitar esa situación

Escrito por Rocío R. Gavira | Twitter: @RocioRGavira

España lleva dos olas de calor en los 20 días que van de verano. Además de los humanos, las mascotas también sufren estas altas temperaturas que superan estos días los 40ºC. Los perros y los gatos poseen mecanismos diferentes al de las personas para regular su temperatura corporal, que en nuestro caso es a través del sudor. “Ellos carecen de glándulas sudoríparas extendidas por el cuerpo, sólo tienen en las almohadillas, zona totalmente insuficiente para disminuir el calor”, explica la veterinaria Lucía Machuca Arenas del Centro Veterinario Parapequeños de Granada. “Su principal vía de termorregulación es mediante los jadeos”, así los perros evaporan el agua y disminuyen ese sofocante calor. Por su parte los gatos consiguen normalizar su temperatura mediante el lamido del pelo.

Las altas temperaturas del verano son peligrosas para las mascotas. Si no se toman precauciones pueden sufrir desde erupciones en la piel hasta los temidos golpes de calor (una subida de temperatura interna del cuerpo). En los días de mucho calor o en los traslados en coche, la regulación de temperatura mediante el jadeo puede resultar menos efectiva “y acabar con la vida de nuestro perro o gato en apenas 15 minutos”, advierte Machuca Arenas. Asimismo, los perros y los gatos tienen menos margen de tolerancia al calor, su temperatura corporal es más alta que la humana, entre 38 y 39 grados. El peligro comienza cuando asciende a los 42 grados, donde entramos en los golpes de calor.

Casos más propensos

Los cachorros, animales mayores, con problemas cardíacos o respiratorios y obesos son más propensos a sufrir un golpe de calor. Al igual que, añade la veterinaria, las “razas braquiocefálicas o razas de hocico chato tipo bulldogs, boxers, bullmastiff, pugs, pekineses… o los cruces de estas”.

Los perros de color más oscuro, con el pelo negro y marrón, también corren riesgo, absorben más los rayos del sol. Por otra parte, los animales de colores claros, con capas blancas o con poca pigmentación tienden a sufrir quemaduras solares, como los dálmatas. En ellos son más frecuentes las alergias solares, incluso las erupciones provocadas por el sol en las ingles y las axilas, zonas en las que la piel es más sensible por el escaso pelaje.

Cuáles son los síntomas

Los síntomas son bastante evidentes:

– Aumento de temperatura. La normal es entre 38 y 39 grados. Si sube por encima de los 40 hay que preocuparse.

– Disnea: el perro respirará con dificultad y en inspiraciones muy superficiales y arrítmicas.

– Aturdimiento: es muy posible que no se mueva y que lo encuentres mareado y tumbado.

– Jadeo o babeo excesivos; espuma en la boca.

– Encías secas y pegajosas.

– Cambio en el color de las mucosas: el tejido conjuntival (el que rodea al ojo), las encías, la lengua, pueden estar desde un color rojo intenso o en los casos más graves con tonos azulados.

– Aumento del ritmo cardíaco.

– Pérdida de consciencia e incluso convulsiones.

– Vómitos y/o diarrea.

Un perro salta a una fuente en la plaza Museumplein en Amsterdam.:: EFE

Un perro salta a una fuente en la plaza Museumplein en Amsterdam.:: EFE

Cómo actuar ante un golpe de calor

Evidentemente, si observas los síntomas descritos lleva a tu mascota cuanto antes al veterinario. Pero antes, tal y como aconseja Lucía Machuca, mantén la calma “ya que debemos actuar de forma rápida y efectiva y un ataque de nervios no ayuda”. La veterinaria recomienda:

– Mojar al animal con agua fría, pero no helada. Tampoco usar hielo.

– Introducirlo en una habitación fresca o a la sombra. Podemos situarlo encima de una toalla mojada, pero no taparlo con ella. Si lo tapas, impedirás la eliminación del calor.

– Si tenemos posibilidad, procurar una fuente de aire, como un ventilador. Esto hará que junto con la humedad, evacue el calor mucho más deprisa.

– Ofrécele agua. Si no quiere o no puede beber, no le obligues pero ponle un poco en la boca y en sus patas.

– Una vez refrescado, llévalo al veterinario de inmediato.

Cómo prevenir esta situación

Más vale prevenir que curar si no queremos ver a nuestro amigo peludo en esta situación. La veterinaria ofrece los siguientes consejos:

– Evitar las horas más calurosas del día para pasear con tu perro, no dejarlo en las terrazas o patos soleados o ni cuando la temperatura de la calle supere los 37ºC.

– Nunca dejar al perro dentro del coche sin supervisión, ni siquiera con las ventanillas bajadas. Ni 5 minutos. El coche se convierte en una trampa mortal para el animal, con temperaturas que superan los 50 grados.

– Especial atención en los viajes, el chequeo del estado del perro debe poder hacerse de manera fácil y continua durante el viaje. Es decir, debemos evitar viajar con el perro en maleteros que estén separados del habitáculo donde estamos nosotros.

– Antes de subir a un animal al coche es conveniente bajar ventanillas y poner el aire acondicionado o poner el vehículo a la sombra durante un rato hasta que baje la temperatura interior.

–También son peligrosas, que no mortales, las quemaduras en las almohadillas. Evita que pise asfaltos al sol, tapaderas de alcantarilla o pavimentos calientes.

– Tener siempre una o varias fuentes de agua fresca.

El propio instinto de los animales les hace buscar la sombra por la calle y el rincón más fresco del suelo en casa para tumbarse. Con estas recomendaciones y conociendo los síntomas le ayudarás a evitar males mayores frente al calor veraniego.

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