“Mi mente suplica al cielo no encontrar ningún animal en la calzada”

perrete-rescate-animal-granada1

Thor le muerde la barbilla a una de las voluntarias de Rescate Animal Granada.

La asociación Rescate Animal Granada escribe una carta en la que relata al detalle el día a día de sus voluntarios: “Todo nuestro tiempo lo dedicamos a los perros”

Escrito por Rocío R. Gavira | Twitter: @RocioRGavira

La asociación de animales Rescate Animal Granada nació hace un año con el único objetivo de ayudar a las mascotas abandonadas y maltratadas. “Tenemos pocos recursos. Todos los gastos veterinarios corren de nuestra cuenta. Los propios voluntarios ponemos nuestros coches particulares para rescatar animales, pagamos la gasolina, ponemos el dinero para comprar pienso…”, dicen desde Rescate Animal. Como el resto de asociaciones de animales, no reciben ninguna ayuda ni subvención.

A la par que nacía Rescate Animal Granada, construyeron su refugio. “Nos tienen alquilado un pequeño terreno donde se pusieron unos cuantos cheniles, pero la capacidad es muy limitada”, afirman, de hecho allí solo tienen a unos 15 perros. El resto se reparten entre casas de acogida, unos 30, y residencias caninas, alrededor de 20 perros. Por suerte, pronto cambiará su situación. “El Ayuntamiento de Las Gabias nos ha cedido durante 45 años un terreno de 12.000 metros para construir un nuevo refugio, ya acondicionado y con todas las comodidades para los animales, perros y gatos. Ahora mismo estamos con los trámites y el papeleo, pero el inicio de las obras es inmediato, para el mes que viene”.

Rescate Animal Granada está formado por unos 35 socios que aportan una pequeña cantidad de dinero mensual. Aparte, cuentan con la ayuda de 18 madrinas que tienen amadrinados algunos perretes. En cuanto al voluntariado hay unas 30 personas –la inmensa mayoría chicas de entre 18 y 40 años–, “pero gente que realmente trabajemos día y noche, unos 10 o 12”, cuenta Rescate Animal.

La asociación necesita ayuda de todo tipo para continuar con su labor diaria, desde donaciones alimentarias y económicas, hasta de material de construcción. “El proyecto que tenemos entre manos con el futuro refugio es grandioso. Vamos a acoger a un número muy considerable de animales abandonados, maltratados, heridos… Y le daremos una vida digna, como hemos estado haciendo durante este año de vida de la asociación”.

Para conocer más de cerca la situación que vive Rescate Animal Granada –compartida por la inmensa mayoría de asociaciones de animales–, os dejo una carta que compartieron ellos mismos hace un par de semanas en su muro de Facebook. En ella explican al detalle la vida diaria de un voluntario:

Me despierto a las siete de la mañana sin que ni siquiera suene el despertador. Mi primer pensamiento del día es: “voy a mirar el móvil que seguro que hay algún aviso o alguna petición de ayuda para algún animal desfavorecido”.

Mientras me tomo un café, echo un ojo al Facebook y compruebo si alguien se ha interesado en alguno de mis niños. Anoto los teléfonos en mi agenda para cuando tenga un rato contactar con las personas interesadas.

Una ducha rápida y ya estoy lista para ir al trabajo. En el trayecto mis retinas, inconscientemente, miran a ambos lados de la calzada, a la vez que mi mente suplica al cielo no encontrar ningún animal atropellado. A veces, antes incluso de llegar al trabajo recibo alguna llamada de alguien que ha encontrado un perro abandonado y no sabe qué hacer; o alguien cuya perrita ha parido porque “se le escapó en un descuido” y volvió preñada… En mi teléfono comienzo a localizar a algún compañero que pueda ayudar en ese momento ya que no puedo hacer nada por mi trabajo.

Transcurre la mañana y no dejan de entrar avisos. Mi compañera me llama diciendo que en la perrera hay tres perros a los que hoy mismo sacrificarán y debemos salvarlos. Al mismo tiempo suena un Whatsapp donde otra compañera me dice que hay que bajar a un perro al veterinario porque esta malito. Media hora después otra me dice que no tenemos pienso para darles de comer, etcétera.

Llego a casa a mediodía y mientras preparo el almuerzo, mi móvil sigue anclado a mi mano. Más llamadas, más Whatsapp, más gente diciendo que “si no vienes hoy a por el perro que ya no quiero, lo mato”. Llegado ese momento de la tarde, el nivel de angustia va aumentando poderosamente.

“¡Ostras! ¡Hoy es jueves! Es mi turno de refugio”. Cojo de nuevo el coche y me dirijo hasta allí.

Nada más aparcar ya oigo a mis niños ladrar, ansiosos por salir de sus cheniles para correr y jugar. Conforme voy subiendo ya veo sus caritas entre las rejas. Uno ladran, otros saltan… Les abres y salen todos hacia ti para darte besos y lametones. Por ese momento ya ha valido la pena todo lo malo que hayas podido tener en el día.

perrete-rescate-animal-granada2

Draco en el refugio junto a una de las voluntarias.

Vuelve a sonar el teléfono y mi amiga me dice de tomar un café, que hace semanas que no nos vemos, puede que meses, pero le digo que no puedo, que estoy en el refugio y que cuando acabe tengo que ir a llevar a un perrito que acaban de operar a su casa de acogida que está en el otro extremo de la ciudad.

Las tareas de un refugio no son agradables. Hay que raspar heces del suelo, con su consecuente mal olor, hay que lavar a mano diariamente sus mantas a mano porque carecemos de lavadora, hay que medicar animales enfermos,… Pero cuando te dedican una sola de sus miradas de agradecimiento entiendes que quitar su mierda es lo más bonito y gratificante del mundo.

Mientras tanto vuelvo a coger el móvil y llamo a mi compañera que se encarga de organizar los viajes para los perros que felizmente se adoptan fuera para preparar los viajes de esa semana. Otra compañera escribe para explicarnos que mañana hay que ir al ayuntamiento a presentar los papeles del nuevo refugio. ¡Ah! Y que no se me olvide que este sábado nos ponemos en Mercadona para pedir pienso, que solo nos queda un triste saco para alimentar a decenas de perros.
No se me puede pasar que tengo que escribir a otra de mis compañeras cuya función es transportar a los perros amadrinados en residencia porque mañana tiene que bajar a castrarlos. Otra compañera me dice que ha conseguido una nueva madrina para algún perrito que lo necesita. Ella pagará sus gastos hasta ser adoptado. Bien compañera, buen trabajo.

Son las ocho de la tarde y ya está todo limpio. Nuestros niños están rendidos de jugar toda la tarde, se quedan dormidos en sus camas.

Llego a casa, me ducho, me pongo cómoda y abro el Facebook para responder mensajes o publicar casos urgentes.

Creo que ya es hora de cenar. ¡Pero ups! Suena el teléfono por decimocuarta vez hoy. Hay un perro que acaban de atropellar. Está tirado en la carretera y no se mueve. Dejo la cena a medio hacer y en pijama y chanclas recojo a mi compañero para ir a buscarlo. “¡Está vivo! ¡Vamos a una clínica!” Mi compañero, sentado a mi lado me dice: “Son las diez de la noche , entrará por urgencia y nos cobrarán mucho dinero”. “Lo sé”, le respondo. “Ya lo sacaremos de algún lado. Arranca rápido y vamos a salvarle la vida”.

Llego a mi casa a las doce de la medianoche. Ya no tengo hambre. Me voy a la cama, pero antes un nuevo vistazo al móvil por si alguien necesita ayuda.

Me duermo… Me despierto a las siete de la mañana sin que ni siquiera suene el despertador.

Este es un día de cualquiera de nosotros. Los voluntarios carecemos de vida propia, de vida personal. Todo nuestro tiempo lo dedicamos a ellos. Ahora mucha de la gente que nos cuestiona, entenderá muchas cosas. No cobramos ni un céntimo, al revés, nos cuesta el dinero a nosotros, pero vale la pena. Por los sin voz todo vale la pena y el esfuerzo. Y ahí seguiremos, por los que ya se fueron y cruzaron el arco iris y por los que vendrán.

Gracias a todos mis compañeros, sois maravillosos. Y gracias a todos los socios, madrinas, acogidas, adoptantes…porque vosotros también sois Rescate Animal Granada. Gracias.

_______________________________________________

¿Conoces la nueva página de Facebook de Alza la Pata? Entra y dale a ‘me gusta’: https://www.facebook.com/AlzalaPata/ 🙂

  • AnimalHada IndignHada
    Gracias a vosotrxs, por esa labor que hacéis.