“La situación de la perrera te desborda”

Sofía y Wolf en la perrera municipal de Granada.:: POR PATAS

Sofía y Wolf en la perrera municipal de Granada.:: POR PATAS

La asociación de animales Por Patas de Granada ha salvado en las últimas semanas a una decena de canes de la perrera municipal de ser sacrificados por saturación

Escrito por Rocío R. Gavira | Twitter: @RocioRGavira

Sofía, Wolf, Acai, Sunday, Rufo, Barbosa, Beto, Palmera, Julia y Trico son los nombres de diez perros que hasta hace unos días estaban encerrados en jaulas en la perrera municipal de Granada situada en Otura. El que más tiene dos años de edad y el que menos ni dos meses. Y en sus cortas edades ya saben lo que es el abandono. Gracias a la asociación de animales Por Patas de Granada tienen una segunda oportunidad. Les salvaron de ser sacrificados. Aunque otros no corrieron la misma suerte. “Siempre, en la medida de lo posible, solemos sacar algunos animales de la perrera cuando se avecinan las eutanasias por saturación. Nuestra capacidad es pequeña por lo que no solemos ayudar a más de 4 o 5 perros a la vez”, cuentan desde Por Patas.

Desde que la residencia Fontagria de Otura se convirtió en la perrera municipal de Granada, llevada por Athisa, contactan con ellos para que les avisen cuando lleguen a estar saturados o tengan animales enfermos que no puedan atender para que la asociación ayude a los que más lo necesiten. “Esta vez alcanzaron el número máximo de 50 perros que pueden albergar y nos llamaron. Una de las chicas que trabaja allí como voluntaria es la que nos avisa, hace algunas fotos y nos describe a los perritos y gatitos para que les demos difusión y salida”.

Fue el pasado 29 de junio cuando la perrera estaba rozando el número máximo de perros que puede albergar y la voluntaria de la misma, que prefiere mantener el anonimato, avisó a Por Patas. “El mismo día nos envió fotografías de los más urgentes y los publicamos en las redes sociales, sin mucha repercusión. Le pedimos que esperara al día siguiente para pasarnos a por alguno de los animales y así al menos vaciar cheniles”, relata Por Patas. Pero el 4 de julio ya eran 50 perros y comenzaron a sacrificar porque simplemente no cabían más perros.

Esa misma semana fueron varias voluntarias a sacar a los perros que pudieron de allí. “Muchas de las personas que colaboran en nuestra asociación no sólo son incapaces de elegir a qué animales salvar, sino que ni siquiera pueden entrar en la perrera. A veces la situación te desborda: ves tantos morritos que se asoman por las rejas de los cheniles, que te lamen con sus lenguas buscando cariño y que incluso se pelean por rozar tu mano… Y por falta de medios y por la cantidad de abandonos que hay no puedes hacer más que intentar ser lo más racional que se puede en esta situación y decidir cuáles son los más urgentes para sacarlos de allí –lamenta Por Patas–. Siempre intentamos dejar libres las jaulas para así evitar el sacrificio de otros”.

La primera perra a la que rescataron fue Acai, una hembra de 8 meses de edad. “Estaba enferma, echada en el suelo de su chenil casi sin moverse… La sacamos de allí para ingresarla en el veterinario de Otura donde, por desgracia, murió a los pocos días”.

Al día siguiente fue el turno de seis perros más: Wolf, de año y media de edad, y Sofía, de 7 meses. “Los dos están muy flaquitos y no tenían posibilidades de ser adoptados desde la perrera. En la mayoría de ocasiones, la gente cuando visita la perrera busca cachorros de tamaño pequeño, perros y gatos de raza… por lo que los animales más normales se quedan en tierra”, afirma desde su experiencia Por Patas. Y además, ayudaron a una camada de cuatro cachorros de un mes y pico de edad, de tamaño pequeño. “Estaban completamente desprotegidos en el ambiente tan hostil de la perrera (en cuanto a enfermedades, el tiempo, falta de dedicación) y probablemente cogerían enfermedades y se morirían a los pocos días de estar allí”.

Para estos perros visitaron el centro veterinario Parapequeños de Granada. “Uno de los cachorros estaba muy decaído por lo que tuvimos que hacerle el test de parvo y coronavirus, dando este positivo en el segundo”, señala Por Patas.

Sunday está en adopción.

Sunday está en adopción.

El pasado 11 de julio rescataron también a Sunday, una perra de dos años de edad, de tamaño grande (cerca de 40 kilos), de “un carácter excepcional, ningún mal gesto, sumisa, cariñosísima, obediente…”, describe Por Patas. Por el momento está en una residencia, al igual que Wolf. Sofía encontró una casa de acogida el pasado 12 de julio, y los cachorros fueron acogidos en el taller de una chica y puestos en observación por la enfermedad.

Toda esta hazaña ha sido posible gracias a las personas que amadrinaron a Wolf y a Sunday pagando todos sus gastos veterinarios y la residencia. Los gastos de la camada de cuatro cachorros (Rufo, Barbosa, Beto y Palmera) los están pagando con las donaciones que recibieron por el caso de Acai. Y los gastos del resto los sufragan gracias a los donativos puntuales. Por Patas es una asociación joven y pequeña que sale adelante con pocas personas, por lo que necesitan ayuda. “Aparte, seguimos intentando conseguir más ingresos vendiendo artículos que algunas personas nos donan; haciendo enseres para los perros… Actualmente necesitamos encontrar adopción para todos los animales y ayuda física y económica para poder sacar a más animales de la perrera”, piden desde Por Patas.

Ayer mismo auxiliaron a dos perros más: Julia, una cachorra de 10 meses; y Trico, un can de año y medio.

Con la llegada del verano aumenta el número de abandono de animales y en España, cuando las perreras se llenan o pasan los ‘x’ días por ley sin que nadie reclame a ningún perro, se sacrifica. Por el momento eso no lo podemos cambiar, en España queda mucho camino por recorrer, pero sí podemos ayudar a estos perros que han recibido una segunda oportunidad.

Para adoptar o acoger en tu casa a algunos de estos peludetes, ponte en contacto con Por Patas en este email: adoptaporpatas@gmail.com; o en este número de teléfono:  622 623 933.

Y si quieres hacer alguna donación, este es el número de cuenta:

-Banco popular: ES64 0075 0010 0406 0428 2862
BIC/SWIFT: POPUESMM

La evolución de los casos de estos perretes la puedes seguir en el Facebook de Por Patas: https://www.facebook.com/asociacionporpatas

Aquí te dejo las fotos de cada uno de ellos:

La camada de cuatro cachorros tan solo tiene un mes y pico de vida. De adultos serán de tamaño pequeño (de 5 a 6 kilos). Son graciosos, simpáticos y cariñosos:

Arriba, Rufo y Barbosa; abajo, Beto y Palmera (la única hembra).

Arriba, Rufo y Barbosa; abajo, Beto y Palmera (la única hembra).

Estos de abajo son Wolf y Sofía. El primero es un macho mediano (unos 12 kilos) de año y medio de edad. Ya lo han castrado y está sano (negativo a leishmania, erhlichia y babesia). “Parece tranquilo, equilibrado y no ha tenido ningún mal gesto en el veterinario”.

Sofía tiene 7 meses. Es una hembra, de unos 10 kilos pero tiene que coger un poco de peso, también la han castrado ya y está sana (negativa a leishmania, erhlichia, filaria y babesia). “Es muy juguetona, un poco insegura, pendiente de las personas en todo momento”.

Wolf y Sofía en el veterinario.

Wolf y Sofía en el veterinario.

Esta pequeña es Julia, una cachorra de 10 meses. “Es una dulzura de perrita, noble y obediente. Está muy flaquita y necesita coger más peso. Se lleva muy bien con otros perros y parece que no hace caso a los gatos”, comenta por Patas.

Julia en el veterinario tras ser rescatada de la perrera.

Julia en el veterinario tras ser rescatada de la perrera.

Trico tiene año y medio de edad y es más activo. “Le gusta jugar pero se nota que hace tiempo que nadie juega con él. Es extremadamente cariñoso con las personas, puede estar todo el día a tus pies recibiendo caricias. Tiene instinto cazador”.

Trico recién sacado de la perrera.

Trico recién sacado de la perrera.

¿Les echas una pata? 🙂