Escrito por Rocío R. Gavira | Twitter @RocioRGavira

El pasado 3 de mayo una persona disparó con una escopeta en Motril a una perra que provocó su muerte por las graves heridas. Los hechos ocurrieron en el paraje de las Zorreras de Motril y han sido denunciados ante la Guardia Civil. El Seprona ha abierto diligencias ya que a esta persona se le podría imputar un delito por maltrato animal, tal y como aparece tipificado en el código penal.

** Aviso para los lectores de esta noticia: la imagen que aparece más abajo puede herir su sensibilidad. Fue tomada minutos después de los disparos que le provocó graves heridas a la podenca. 

Un fuerte estruendo escandalizó a unos vecinos del paraje de las Zorreras de Motril el pasado 3 de mayo. Dos de ellos se encontraban en el interior de sus casas y al oír el ruido salieron a la calle donde una vecina gritaba horrorizada: habían disparado con una escopeta a la podenca callejera que cuidaba, pero ninguno vio al autor. La perra salió despavorida dejando en la calle un reguero de sangre que les sirvió a estos vecinos para poder localizarla. Fue el último esfuerzo que hizo, refugiarse. La encontraron bañada en sangre, con una de las patas traseras destrozadas, el pecho abierto y la cara arañada por los perdigones.

Rápidamente la llevaron al veterinario más cercano donde, por la gravedad de las heridas, la remitieron al servicio de urgencias de la Clínica Veterinaria de Motril. La perra llegó en un estado lamentable: “La pata trasera le colgaba de un hilo de apenas dos centímetros, la carne completamente estallada, el pecho abierto y la parte izquierda de su cara magullada por los perdigones”, relata Pilar Díaz, la veterinaria que atendió a la podenca. A su llegada, sobre las ocho de la tarde, no pudo hacer más que frenarle la hemorragia y ponerle analgésicos para que sufriera lo menos posible. “Había perdido mucha sangre, estaba muy débil y no estábamos seguros de que pasara de esa noche”. Al día siguiente, había superado el estado de shock y pudieron operarla, pero cuando ya prácticamente finalizaba la intervención, falleció en el quirófano.

Este es el estado en el que se encontraron a la perra tras los disparos.
Este es el estado en el que se encontraron a la perra tras los disparos.

 

En sus 22 años de profesión Pilar asegura que nunca ha visto una “brutalidad” similar. Bajo su experiencia y, por la gravedad de las heridas con las que llegó la podenca, Pilar cree que los disparos fueron directos a la pata trasera derecha y al estallar los cartuchos, los perdigones salieron disparados hacia el pecho que abrieron una franja 10 centímetros de ancho y 25 de largo, “completamente sin piel”, señala. De ahí, rebotaron a la cara provocando la pérdida de parte de una oreja, que una muela saliera por los aires y generara una hemorragia interna en el ojo izquierdo. En su opinión, “los tiros se los tuvo que dar en una distancia muy cercana, a mala leche, porque le dejó sin pata”.

En época de caza Pilar ha recibido perros con heridas de bala de escopeta, pero ha distancias lejanas, que han sido por error. “Nunca, en mi 22 años como veterinaria, he visto una barbaridad semejante. No pude dormir ante la impotencia de no haberla salvado por culpa de un malnacido”, afirma Pilar.

Denuncias y manifestación 

La vecina que cuidaba de la podenca no dudó en denunciar ante la Guardia Civil lo ocurrido. El Seprona ha abierto diligencias e investiga el caso en busca del culpable, puesto que al autor de los disparos se le podría imputar un delito por maltrato animal.

Además, los vecinos de Motril están dando su apoyo con firmas para acompañar dos escritos que denuncien los hechos, uno para el Ayuntamiento de la localidad y otro para la consejería de gobernación. “Ambos tiene competencias en estos temas y protegen el maltrato animal”, dice Mayte Martín, que se ofreció desde el principio a ayudar como amante de los animales y como abogada. Ella misma ha sido la encargada de redactar estos documentos que ayer viernes fueron entregados en el Consistorio de Motril (abajo adjuntamos el escrito). cartel-podenca

En ellos también se informa de más de diez casos que ocurrieron en la misma zona desde la primavera de 2012: “Perros y gatos con dueño que han sufrido envenenamientos, disparos, han comido trozos de comida con agujas o clavos”, cuenta Mayte Martín. El gran problema de esta zona recae en que todos los vecinos sospechan quién es el autor de todos estos casos, pero nadie ha conseguido verlos actuar hasta el momento.

Por otra parte, ante la gravedad del asunto, el PACMA (Partido Animalista) ha convocado por primera vez en Granada una manifestación “en repulsa por la muerte de la podenca”, declara Silvia Barquero, portavoz de la formación. Consideran que ni la sociedad ni los organismos competentes deben dejar pasar este suceso por alto: “Existen unas leyes para sancionar a las personas que cometan delitos de maltrato animal y en este caso, esperamos que den con el autor de esta barbaridad y apliquen la condena pertinente”.

La concentración tendrá lugar el sábado 25 de mayo a las 12.00 horas en la Plaza del Triunfo de Granada.

La podenca, un tipo de perro utilizado para la caza, era producto del abandono animal. Los vecinos de la zona aseguran que la podenca era muy cariñosa y buena. No por ser callejero el perro es agresivo o salvaje como afirman muchos. Esta podenca lo único que hacía ese día era buscar comida por los rincones de la zona y sin darse cuenta se encontró con la muerte a manos de un desgraciado.

Más información:

PDF: Informe veterinario de la podenca, por Pilar Díaz

PDF: Escrito entregado en el Ayuntamiento de Motril denunciando los hechos