Momento en el que uno de los lanceros clava una lanza a Vulcano.:: EFE
Momento en el que uno de los lanceros clava una lanza a Vulcano.:: EFE

Un año más se ha celebrado el Torneo del Toro de la Vega rodeado de polémica por celebrar su penosa costumbre medieval

Escrito por Rocío R. Gavira | Twitter: @RocioRGavira

Torneo del Toro de la Vega le llaman. Los de Tordesillas dicen que es una tradición, que forma parte de su cultura. Es su fiesta popular. Su gran Torneo del Toro de la Vega, definido por ellos mismos y las noticias de los últimos días, no consiste en otra cosa que en clavarle lanzas al toro hasta dar con su muerte. Decenas de hombres a pie y a caballo que clavan lanzas al Toro de la Vega con el único fin de matarlo. Y se creen valientes.

La primera referencia sobre el Toro de la Vega data del año 1534. Más de 400 toros muertos a manos de los lanceros. Dice la tradición de este pueblo, que si el toro tiene la suerte de pasar los límites del torneo o los hombres no consiguieran darle muerte, se le indultará. Hecho que solo ha ocurrido dos veces en la historia del Toro de la Vega. Y encima, el toro, tendrá que dar hasta las gracias. Son unos bárbaros.

En el Toro de la Vega de este 2013 los lanceros se divirtieron al acabar con la vida de Vulcano. El alcalde de Tordesillas definía este torneo como “limpio” y “peligroso”. ¿”Limpio” para quién? ¿Un toro contra cincuenta personas armadas con lanzas, a pie y a caballo, es un torneo “limpio”? ¿Y peligroso? Imagino que este defensor de su fiesta popular se refiere a las siete personas que hirió Vulcano, una de ellas un menor. Quisiera saber qué hace un menor en medio de ese embolao. He ahí su educación. Sí, el toro hirió a siete personas. Pero creo que nadie se ha molestado en contar cuántas marcas de lanzas se ha llevado Vulcano en su piel ensangrentada a manos de los cincuenta lanceros. Según ellos, el toro no sufre. Quizás hayan probado a clavarse ellos mismos las lanzas, quizá no duela. Son unos ignorantes.

Las palabras del gran vencedor son dignas de enmarcarlas en un cuadro: “Estoy orgulloso y contento”. Sin duda toda una hazaña la de este tordesillano con la que deja ver su valentía e inteligencia, rasgos que, según los entendidos, caracterizan a los de este combate: “Primero le he dado una lanzada sin haberle dado. Y luego he arrancado palos que estaban ahí en el árbol y es cuando he entrado a darle la segunda”. Cobarde.

Precisamente uno de los entendidos se pavoneaba los últimos días con su ética: “Cada año los partidos animalistas atacan de forma despiadada una celebración en la que se ponen de manifiesto los mejores valores de una persona: valentía, el afán de superación y la inteligencia para superar al toro”. Son las palabras de Miguel Ángel Quintana, profesor universitario de ética periodística. Y no ha sido el único profesor universitario que ha declarado tales perlas. Frente a ellos se encuentra esta niña de la fotografía, Mónica. Tiene 11 años y pertenece a la protectora El Cuarto Hocico, formada y fundada por niños (pincha aquí para conocer más sobre ellos). Os dejo su carta dirigida a este personal:

monica-hocico“Hola. Soy Mónica, tengo 11 años y desde hace tres años formo parte de la protectora El Cuarto Hocico.

Cuando sea mayor quiero ir a la universidad y estudiar una carrera y que los profesores sigan siendo mi modelo a seguir para convertirme en una buena persona, tal y como hasta ahora ha sido. Que hagan de mí una persona con afán de superación, para no conformarme con poco y así lograr mis propósitos. Que hagan de mí una persona valiente para no callar ante las injusticias y, como al menos soy un poco inteligente, que me ayuden a descubrir todo lo bueno que tiene la vida. Pero me niego a que lo hagan profesores que piensan que la tortura a un ser vivo, sea cual sea, está ligada con aspectos importantes del ser humano. O igual es que yo no he entendido bien qué es ser valiente, tener afán de superación o ser inteligente. Si es de ser valiente el torturar a un ser vivo, los que torturan en las guerras son valientes: Josef Mengele tenía un afán de superación como médico increíble, torturando a los judíos en los campos de concentración en beneficio de la medicina, y todos los que han hecho sufrir a la humanidad han demostrado su inteligencia ¿Es eso lo que estos profesores me querrán dar a entender si me tropiezo con ellos ahora y en el futuro? 

Torturar es malo, ya sea a una persona o a un animal y degrada a las personas. No estoy enfadada con estos profesores y con la gente que pronto cogerá una lanza y torturará a un ser vivo. Simplemente siento lástima por ellos.”

Y tiene 11 años. Una menor, como el herido en el Toro de la Vega. Pero con otra educación. Comparto su sentimiento de lástima porque más de un adulto que defiende este torneo debería tener la mitad de la inteligencia emocional de Mónica.

Escribió Juan Ramón Jiménez:

“Herido está de muerte,

el pueblo que con sangre se divierte”.

El pueblo de Tordesillas tiene poco más de 9.000 habitantes. A la manifestación del sábado pasado en Madrid acudieron, según datos oficiales, 15.000 personas para frenar el torneo del Toro de la Vega. En el Congreso se entregaron 85.000 firmas para que la fiesta del Toro de la Vega desaparezca. Vulcano perdió su vida, se le apagó el alma, con incontables heridas de lanzas, a manos de cincuenta lanceros, a pie y a caballo, que celebraron su muerte.

Algunos, incluso, tachan de bárbaros a los que defienden al animal. Se conoce que el toro lleva siglos huyendo de la gente equivocada. No quisiera ser, por nada del mundo, natural de ese pueblo. No quiero esa tradición, no quiero esa cultura, no quiero esa fiesta popular. Espero que algún tordesillano, en el fondo de su alma, comparta estas palabras y se oponga a esa penosa costumbre de clavarle lanzas al toro hasta dar con su muerte.

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