Mapa endémico de la Leishamiosis en España.
Mapa endémico de la Leishamiosis en España.

La mal llamada “enfermedad del mosquito” afecta principalmente a los perros llegando incluso a ser mortal para ellos

Escrito por ROCÍO R. GAVIRA | Twitter: @RocioRGavira 

Todos aquellos que tenemos perro hemos escuchado hablar de la Leismaniosis canina. La Leishmaniosis es una grave enfermedad parasitaria que afecta en un altísimo porcentaje a los perros, pudiendo llegar a ser mortal para ellos. Se trata de una enfermedad endémica que aparece en el norte de África, en Europa Occidental y principalmente en todos los países del Mediterráneo: Portugal, Italia, Malta, Grecia y España, entre otros. La enfermedad de la Leishmaniosis está causada por un parásito denominado Leishmania de la que existen diferentes especies como la trópica, major o infantum, siendo esta última, la Leishmania Infantum, la que predomina en España.

La hembra del flebotomo alimentada.
La hembra del flebotomo alimentada.

La mal llamada “enfermedad del mosquito” se propaga entre los perros a través de las picaduras del flebotomo –concretamente el Phlebotomus Perniciosus que es el que más abunda en nuestro país–, un “mosquito especial” que habita en la cuenca mediterránea. Aunque al verlo pueda parecer un mosquito, “la biología de éste y la del flebotomo son distintas”, aclara el doctor Francisco Morillas Márquez, profesor de la Facultad de Farmacia y catedrático de la Universidad de Granada. “Los flebotomos ponen los huevos donde hay materia orgánica en descomposición, es decir, una cuadra donde hay follaje o donde hay estiércol. Su ciclo de vida es distinto al del mosquito y se dan unas condiciones de tipo epidemiológico distintas”, dice Morillas.

Francisco Morillas lleva más de 30 años investigando sobre la Leishmaniosis, de hecho lidera el grupo de investigación de la UGR ‘Leishmaniosis y otras zoonosis parasitarias’ formado también por los doctores Martín Sánchez y Díaz Sáez. “Toda España es endémica menos la zona del Cantábrico. En Extremadura, Zaragoza, tienen los mismos índices que en Granada donde hemos realizado muchos estudios, sobre todo en la Alpujarra”, explica Morillas. Precisamente en esa zona existe un medioambiente idóneo para el flebotomo, en esa casa tradicional rural que tiene la cuadra con todos los animales juntos. “Siempre se ha dicho que la Alpujarra es especialmente endémica de Leishmaniosis”, señala Morillas. También entran en este cuadro regiones como el valle de Lecrín, la zona de la Vega de Granada y la Costa Tropical.

Ciclo de vida del flebotomo

Gráfico realizado por Scalibor sobre el ciclo de vida del flebotomo.:: SCALIBOR
Gráfico realizado por Scalibor sobre el ciclo de vida del flebotomo.:: SCALIBOR

Luego tenemos al vector, el flebotomo, que pica al perro infectado ingiriendo el parásito. Lo mantiene en su aparato digestivo donde el parásito sufre una serie de transformaciones que se traducen en el contagio a otros perros. “El flebotomo acude al perro porque la hembra necesita la sangre para que maduren los huevos. Al picarle a un perro que está infectado por el parásito, se infecta el flebotomo. Si le pica a otro perro que no está infectado, le transmite el parásito”, esclarece Francisco Morillas. Es decir, el perro hace de reservorio del parásito para mantenerlo ahí y servir en un momento dado de fuente de infección a otros hospedadores.

El flebotomo comienza a aparecer a finales de la primavera. Adquiere un máximo a finales de junio, primeros de julio; y luego comienza a tener otro repunte importante en septiembre. “La época de máximo riesgo de transmisión sería a finales de agosto, el mes de septiembre y primeros de octubre”, señala el doctor Victoriano Díaz Sáez del grupo de investigación mencionado. También depende del nivel de frío durante el año. Según explica el doctor Morillas, si llueve pronto, hay tormentas y bajan las temperaturas, hacia octubre se reducen las poblaciones de flebotomos. Pero si por el contrario se mantiene buena temperatura en octubre, el vector seguirá estando presente.

En las barbacanas ponen las trampas para capturar a los flebotomos.
En las barbacanas ponen las trampas para capturar a los flebotomos.

Como ya han señalado estos investigadores, el lugar fundamental donde se encuentra el vector es el medio rural o periurbano. “Aquí mismo en mi despacho –en la Facultad de Farmacia– cuando anochece, abres la ventana y entran los flebotomos porque estamos en el campo”, dice Morillas. La actividad del flebotomo empieza a partir de la puesta de sol hasta la madrugada. Durante el día suelen estar escondidos en los troncos de los árboles, los huecos de los muros, las grietas del terreno, puesto que el sol es muy malo para ellos. “Tenemos muchas estaciones de muestreo, tanto de Granada como de Almería y uno de los sitios donde más se están capturando es en los huecos de las barbacanas de los muros de las carreteras”, explica Victoriano Sáez. En ellos ponen las trampas que no son más que papeles llenos de resina donde se quedan pegados cientos de “mosquitos especiales”.

“Si vives en un piso en el centro de Granada, es muy poco probable que allí pueda sufrir picaduras”, aseguran los profesores. Ambos hacen una aclaración muy importante al respecto. “Hay trabajos, de profanos, que dicen que hay riesgos de transmisión en riveras de ríos, en zonas pantanosas, en acequias de agua. Están confundidos. No aparecen como consecuencia del agua. El flebotomo necesita cierta humedad en ese estiércol, basura, o follaje, pero no agua”.

Síntomas y tratamiento 

Una vez que el flebotomo ha picado al perro, en algunas ocasiones responde el sistema inmune y no se transforma en enfermedad. “Otras el sistema inmune no responde y se desarrolla la Leishmaniosis que puede ser mortal en el perro”, dice el doctor Morillas.

perro-leishLos signos clínicos que puede presentar un perro afectado por Leishmaniosis van desde las lesiones en la piel, pérdida de peso o de apetito, cojeras, anemia, hasta linfadenopatía local o generalizada, pasando por lesiones oculares, epistaxis, fallo renal y diarrea. Suelen tener una evolución lenta, pero progresiva. “La forma más fácil de diagnosticarlo es con un análisis de sangre, ya sea con un test rápido en la clínica con el que conocer el resultado en 10 minutos, la punción de ganglio popliteos y a través de la médula osea”, cuenta la veterinaria Marisa López.

Lamentablemente, en los perros no se consigue erradicar la Leishmaniosis. Es una enfermedad crónica y por tanto el perro tendrá que estar en tratamiento siempre para mantener una vida normal. Según Francisco Morillas, los fármacos más usados para resolver los síntomas clínicos son el Glucantine, que “ahora se está sustituyendo por la Anfotericina B en liposomas, aunque es bastante cara”. También la Mitelfosina, que tiene la ventaja de ser un tratamiento oral. Y el Alopurinol, más económico: “Muchos veterinarios le ponen Glucantine y Alopurinol como mantenimiento”.

Prevención y protección 

Los que tenéis perro seguro que conocéis estas medidas preventivas, como son los collares o las pipetas. Existen muchas marcas, pero no todas son iguales de eficaces. La veterinaria Marisa López Leyva recomienda dos productos: el collar Scalibor, cuyo “principio activo, la Deltametrina, es una sustancia activa de la familia de los piretroides con un intenso y rápido efecto insecticida y acaricida”. Y las pipetas Advantix, “cuyo principio activo es el Imidacloprid y la Permetrina, que es pulguicida, garrapaticida y mosquicida”. Ambos productos rondan los 20 euros y ofrecen una protección durante seis meses el primero y de un mes las segundas.

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Estas medidas de prevención realizan una reacción repulsiva del flebotomo y cuando comienza a picar, lo mata. Son métodos que funcionan, pero ningún producto ofrece una protección del 100%, “lo mejor que se ha logrado es una protección del 95%”, asegura Marisa.

Con el objetivo de evitar la picadura del flebotomo existe, desde hace poco más de un año, la vacuna de la Leishmania de Virbac®. “Lleva poco tiempo en el mercado, está hecho en laboratorios, ahora toca probar qué ocurre cuando se le inyecta al perro y ver que verdaderamente está protegido”, opinan Morillas y Díaz. En un principio se detectaron efectos secundarios, se habló de necrosis en la zona de vacunación, incluso un caso de muerte por shock anafiláctico.

Lesiones dérmicas en distintas localizaciones en Leishmaniosis.
Lesiones dérmicas en distintas localizaciones en Leishmaniosis.

Por su parte, la veterinaria Marisa López dice que en la clínica en la que trabaja no han observado ni reacciones adversas, ni casos de Leishmaniosis en animales vacunados. “Con la vacuna conseguimos la inmunización activa de perros negativos a Leishmaniosis, para reducir el riesgo de desarrollar una infección activa y la enfermedad clínica después del contacto con Leishmania Infantum”, explica Marisa. La aplicación de la vacuna se resuelve en tres dosis separadas por 21 días unas de las otras. Después, revacunaciones anuales de una sola dosis. Cada una de ellas cuesta 50 euros. “También hay que hacer una prueba antes para confirmar que el animal da negativo en Leishmaniosis, ya que no se puede utilizar en animales infectados o enfermos”, señala Marisa.

Añade también que pueden aparecer reacciones, “como con cualquier vacuna o medicamento”, de tipo alérgico que es poco común, dolor a la palpación, inflamación, nódulos y eritemas, reacciones que suelen resolverse de 2 a 15 días. Otros signos que nos podemos encontrar son fiebre, apatía, o transtornos digestivos que desaparecen entre 1 a 6 días.

Otro método para prevenir la enfermedad es un producto nuevo, el Leisguard®. Se trata de un jarabe –cuesta unos 13 euros– que tiene un efecto directo sobre el sistema inmune del animal, potenciando su respuesta celular, lo que le permite combatir más eficazmente la infección. “Protege al 80% de los perros sanos de desarrollar la enfermedad, mientras que disminuye la gravedad de la infección en animales que ya han sido infectados por la Leishmania”, asegura la veterinaria.

Como veis existen varias fórmulas, tanto para la prevención y protección como para el tratamiento de la enfermedad, con las que cuidar la salud de nuestros perros ante la Leishmaniosis. Ahora ya conocéis un poco más sobre esta enfermedad, cómo se produce, las zonas y las épocas del año en las que tener más cuidado.

Ante cualquier duda, consultad a vuestro veterinario ;).