Los dos perros en las vías del tren de la estación de Granada.:: IDEAL
Los dos perros en las vías del tren de la estación de Granada.:: IDEAL

Esta semana dos perros, madre e hijo, han sido rescatados de las vías de tren y no es el primer caso, según trabajadores | Adif muestra su sorpresa ante el hecho de que algunas personas abandonen a sus mascotas en esta estación situada plena capital

Escrito por Rocío R. Gavira | Twitter: @RocioRGavira

La carretera, cunetas y campos perdidos no son los únicos puntos negros donde ciertas personas deciden, un día, abandonar a sus mascotas. Esta semana dos perros, madre e hijo, han sido rescatados de las vías del tren de Granada, en el propio recinto de la estación. Y no es la primera vez que ocurre. “Desde hace unos años es frecuente encontrar en la zona a perros abandonados a su suerte por sus propietarios”, afirma Pilar Bejarano, vigilante de seguridad de la estación de tren. 

La perra rescatada junto a su cachorro de dos meses, fue abandonada en la estación de tren de Granada. Esa ha sido su casa en estos ocho meses. “Durante un tiempo, un par de personas la alimentaron, pero al final dejaron de atenderla”, cuenta Pilar. La perra salía de su escondite de las vías del tren por las noches, asustada y con prisas. Pasó de tener un techo, agua y comida a diario, a aprender a buscarse la vida por la estación y sus inmediaciones. Sobrevivió, pero se quedó embarazada y se sumó una dificultad más. Parió a varios cachorros, pero junto a ella solo ha aparecido uno. Ni rastro de los demás por la zona. No sé se sabe muy bien qué ha pasado con ellos. Un ferroviario que vive en la estación asegura que vio cómo la madre los trasladaba a diferentes sitios, como si quisiera esconderlos o protegerlos. Otros creen que quizá los ha cogido alguien. Y otros que, probablemente, siendo tan pequeños y viviendo en la calle, murieran.

“El personal de la perrera –continúa Pilar– ya se pasó por la estación, pero no quisieron llevársela porque estaba recién parida”. El cachorro ha vivido junto a su madre dos meses en la estación, medio escondidos por las vías del tren. En este tiempo, la gente les ha dado de comer, a veces los propios trabajadores de la estación, pero llega un momento en el que se convierten en un problema por miedo a que reaccionen mal ante los viajeros o puedan morir arrollados por el tren. “No era seguro que permanecieran más tiempo allí. Continuamente ha tenido que ocultar al cachorro para protegerlo de quienes les lanzaban piedras”. Por eso Pilar dio el aviso a la asociación de ‘Animales sin Suerte‘ en Granada.

El pasado lunes, al anochecer, una voluntaria de la asociación de animales, Diana, y Pilar lograron sacar de las vías del tren a los dos perros. “Estaban llenos de garrapatas y la madre con heridas en las articulaciones”, recuerda Diana. Ocho meses ha vivido la madre en la estación, dos junto a su cachorro al que ha amamantado y cuidado de amenazas.

Durante el reportaje. :: R. R. G.
Durante el reportaje. :: R. R. G.

De Madrid a Granada

Ayer por la tarde Diana llevó al veterinario a Duna, el nombre que le ha puesto a la perra. Antes de someterla a la esterilización, el veterinario le pasó el lector de chip. Y tenía chip: su desaparición estaba denunciada desde hacía casi un año. “Cuando llamamos al dueño no se lo creía, se puso loco de contento”, cuenta Diana. Paco vino a Granada de vacaciones a casa de su hermano el año pasado con su perra. Un día se le escapó. Por más que buscó no logró encontrarla. Solo le quedó denunciar y regresar a Madrid con el dolor de haber perdido a su perra.

Mañana sábado Dona –su verdadero nombre, casi como el que ha tenido por unos días– se reencuentra con Paco. Volverá a su verdadero hogar.

No es el primer caso

Durante casi un año, otro perro despreciado por sus dueños estuvo ocultándose entre los talleres semiabandonados de las instalaciones de la estación. “Cada atardecer salía a buscar comida, cruzaba las vías hasta llegar a la calle para luego regresar a su cobijo”, dice Pilar. Con los meses, conocía el lugar y a las personas que habitualmente trabajan en la estación, y se acercaba cada vez más a los andenes. “Sabía los horarios de los trenes y era frecuente verlo a las ocho de la tarde con la llegada del tren de Algeciras, atento a la mano amable que le diera de comer algún trozo de bocadillo. Pero jamás se dejaba acariciar”.

Iñaki tras la primera operación.
Iñaki tras la primera operación.

A pesar del cariño que le pudieran tener muchos, el can no dejaba de ser un perro callejero. “La perrera fue en dos ocasiones sin suerte -señala Pilar-. Es un perro listo y olía el peligro a kilómetros”. Un día, Iñaki, que así lo llamaron más tarde, no apareció por los andenes. Estaba entre las traviesas abandonadas, no tenía fuerzas para caminar. Tenía una de sus patas traseras partida y apenas podía moverse. “Se corrió la voz entre los trabajadores e incluso los viajares asiduos, y se hizo una recolecta para poder operarlo”.

Iñaki tras perder su pata.
Iñaki tras perder su pata.

En marzo la estación dejó de ser su sitio y, desde el momento que la dejó atrás, una interventora, Mari Carmen, lo acogió en su casa. A pesar de las operaciones, acabó perdiendo su pata, pero a cambio su familia de acogida terminó adoptándolo: “El animal se hace querer. Era el primer perro en casa, y tras tanto tiempo, justo cuando ya tenía familia de adopción, no podíamos deshacernos de él. Es muy listo, travieso y adorable”, cuenta emocionada y muy contenta con este nuevo miembro de la familia.

Acción por parte de Adif 

Un perro callejero no solo puede suponer un problema para la salud pública, sino para los propios viajeros. “Es un animal abandonado, asustado, que se tiene que enfrentar a nuevas circunstancias. Lo mismo reacciona bien ante las personas, que intenta defenderse por el propio miedo”, dicen desde Adif. Y, por supuesto, corren el riesgo de ser arrollados por un tren. “Adif avisa a las autoridades municipales para que se hagan cargo”, aunque la mayoría de las veces sin éxito porque el animal se conoce bien la zona y sabe esconderse. De igual forma, desde Adif se sorprenden de estos casos en la capital granadina: “En otras estaciones situadas a las afueras o en el campo es frecuente ver mascotas abandonadas, pero Granada está en la misma ciudad y cerca del centro. Es incomprensible cómo la gente puede abandonarlos”.

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Adopción 

El cachorro rescatado en la estación junto a su madre se encuentra en adopción. Si hay alguien interesado, este es el email de contacto con la asociación ‘Animales sin Suerte’: animalessinsuerte@gmail.com