Escrito por Rocío R. Gavira | Twitter: @RocioRGavira

Querer, amar a un animal es inexpicable. Hasta que uno no tiene un perro en casa, no sabe lo que verdaderamente significa. Mientras escribo estas líneas, un hocico rosado se apoya sobre mi pierna. Es Trufa, mi bicho que ya tiene dos años. Le encanta jugar, el “¿dónde está la pelota?” le activa para toda la tarde y verle correr a sus anchas por el campo en una gozada. Se lo pasa pipa. A veces será lo más pesada del mundo, un poco bruta jugando, pero también es el animal más cariñoso que se ha cruzado en mi vida. Mirarla es suficiente para que su rabito vaya a mil por hora, y moviendo su cabeza busca la caricia de mis manos.

Hace dos semanas, en nuestra caminata diaria, conocimos a una familia ‘primeriza’ con una cachorra bóxer de cinco meses, Luna. El padre me preguntó si podían jugar juntas, había leído que es bueno para que se sociabilice con otros perros. Mientras correteaban, hablamos de cuánto tiempo tiene cada una, lo duro que son los primeros meses para que hagan sus necesidades en la calle, la tarea de educarles,… Pero lo contó con una sonrisa. Admira el vínculo tan especial que sus dos niños, de 7 y 11 años, han creado con Luna. En ese instante, su hijo mayor me dijo:

– ¿De qué raza es Trufa? Parece un lobito.

– De ninguna, es un cruce de podenca. La encontraron en una carretera de montaña junto a sus siete hermanos. Tenía dos meses cuando la recogieron.

– ¿Por qué estaba en la calle? -preguntó desconcertado-.

Por qué estaba en la calle. Ante la sorpresa del niño, intervino su padre. El hombre le dio las explicaciones que buenamente se le ocurrían. Su hijo seguía sin comprenderlo. La reacción del chiquillo es lógica. Cómo entender que cada año son abandonados en España más de 300.000 perros y gatos, que existen personas capaces de atropellar a un perro y dejarle sin ojo, como Frodo. Que un malnacido dispare a una perra causándole la muerte. Que sea frecuente encontrar perros abandonados en la estación de tren de Granada. Que Abby aparezca completamente desnutrida, deshidratada y con la pata rota en una zona de caza de Padul. O que Tita fuera salvada de su muerte en la perrera un día antes. Y el padre sentencia: “Luna es un miembro más de la familia. Siempre estará con nosotros”.

La Navidad es la segunda época del año, tras el verano, en la que más animales sufren el abandono. Por suerte, casi la mitad de ellos consiguen adopción. La relación con su nueva familia es de eterno agradecimiento, fidelidad y cariño. Sienten que son parte de tu familia.

Si decides regalar un animal en estas fiestas, solo te pido que antes lo pienses muy detenidamente, hasta tener claro que tu familia y tú sois capaces de llevar adelante esta responsabilidad y aventura peluda. Los perros te dan su amor incondicional, su compañía constante. Les besamos, les abrazamos y les decimos cosas que seguramente nadie más sabe. Siempre están ahí. Saben si estás alegre, triste o cabreado con el mundo. Son expertos en lenguaje corporal y reconocen cada uno de tus gestos. Te consuelan con solo sentarse a tu lado, en silencio. A cambio, solo quieren el calor de tu hogar.

Animales que han participado en el vídeo para 'Alza la Pata'.
Animales que han participado en el vídeo para ‘Alza la Pata’.