Guinda en una imagen del pasado mes de diciembre.:: RAMÓN L. PÉREZ
Guinda en una imagen del pasado mes de diciembre.:: RAMÓN L. PÉREZ

Escrito por Yenalia Huertas (@YenaliaHV)  | R. Gavira (@RocioRGavira)

“No tiene los huesos rotos, pero sí una herida abierta no sabemos si hay órganos dañados. A las siete nos dicen más”. Fueron las palabras que recibí ayer por Whatsapp, sobre las cinco y media de la tarde, de la compañera del periódico Yenalia Huertas. Habían atropellado a Guinda, una de sus perretas. Estaba cabreada, triste, dolida. Y muy preocupada. Era una montaña rusa de emociones.

Yenalia ha querido escribir esta carta contando la desagradable experiencia. Hoy es ella quien os habla: 

Cuando escuché los alaridos desde casa se me partió el alma. Procedían de la calle, de mi puerta. ¡Guinda! ¡Habían atropellado a Guinda! Nuestra perra, que está ciega desde hace seis años, en la puerta de mi cochera en Armilla mientras nos poníamos los abrigos mis hijas y yo para ir al cine, en una tarde de domingo, la de ayer, que se volvió repentinamente gris.

La persona que conducía el coche no paró hasta que salí detrás de ella y sigo sin poder creerlo. Al oír los lamentos de Guinda y ver a mi marido recogerla en brazos junto al paso de cebra y a la conductora seguir la marcha, eché a correr detrás del coche en busca de, al menos, unas disculpas.

Cuando me vio por el retrovisor salir deshecha detrás de ella, a mil por hora –no sé a cuánto entró su vehículo en mi calle-, al final, justo antes de doblar la esquina, fue cuando detuvo la marcha e hizo el ‘grandísimo’ esfuerzo de bajarse. Imagino que avergonzada por ver a una semejante agitando los brazos pidiendo explicaciones a distancia y sin aliento. Y se lo dije a voces: “¡¿Ni siquiera paras?! ¡¿Se puede ser peor?!” Y su respuesta fue que había visto a mi marido ya recoger a la perra y que por eso había seguido.

En ese momento, en vez de preguntarme si la perra estaba bien, viva, lo único que me dijo fue que no se puede tener un perro suelto en la calle. Cierto. Guinda acababa de salir de la puerta de mi casa, contenta, alegre. No llevaba la correa, es verdad. ¿Pero no hubiera sido lo lógico parar para interesarse por el estado del animal?

Lo cierto es que al final, al anochecer, la conductora vino a casa a preguntar por la perra. Disculpas aceptadas. De verdad que no podía creer que alguien se desentendiera de algo así.

Guinda tiene 13 años. Le encanta bañarse, el atún y el queso. Cuando veía se daba caminatas interminables por Dílar. Desde que está ciega,  nosotros somos sus lazarillos. Cuando hago cocido se queda como una estatua junto a mí en la cocina. Si sale de esta, vamos a celebrar su cumpleaños

Ha pasado la noche en una clínica veterinaria de Albolote. Ayer por la tarde no sabían si tenía daños internos. No tiene nada roto. Menos mal. La llevamos con una herida abierta. Sangrando. Ojalá podamos soplar otras velas.”

 

Desde Alza la Pata deseamos que Guinda se recupere pronto. Tu familia te espera en casa, pequeña 🙂

**Actualización 30/1/2018 ➡️Para los que os estáis interesando por Guinda: tiene la cadera rota y está bastante fastidiada. Al menos ya está en casa con su familia. Gracias, de parte de Yenalia, por los mensajes de apoyo .**