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Arriba, Kong, el perro rescatado en Montefrío. Abajo, Stan Lee, el famoso cachorro de la Policía Local de Granada.

La historia de Stan Lee, el cachorro adoptado por la Policía Local de Granada, es digna de cuento de Navidad. Pero ¿qué pasa con los demás perros maltratados? ¿Prefiere la sociedad ignorar que existen?

Rocío R. Gavira | Twitter: @RocioRGavira

“Anoche recibimos una llamada porque alguien iba dando patadas a un peludete. Al desalmado lo detuvimos y al cachorro lo tuvimos que llevar de urgencia al veterinario. Esta mañana mientras dormía hemos decidido que lo vamos a adoptar”. Con estas palabras comenzaba la nueva vida de Stan Lee, el cachorro adoptado por la Policía Local de Granada el pasado mes de noviembre. Su historia contiene los ingredientes esenciales para crear el cuento de Navidad perfecto: un cachorro monísimo, maltratado por un desgraciado y rescatado por la Policía. Hasta casi le vino el nombre caído del cielo, pues esa misma semana fallecía Stan Lee, el famoso padre de los superhéroes de Marvel.

El cachorrete de pastor alemán salió en varios medios de comunicación de España y tal fue su repercusión que traspasó fronteras: la BBC se hizo eco de la noticia. Pero hagamos autocrítica y seamos sinceros. La historia de Stan Lee es famosa por una sencilla razón, la Policía se ha hecho cargo de él. No hay más. Si este cachorro llega a ser rescatado por cualquier asociación de animales, de las miles que hay en España, no hubiera pasado de un simple post en Facebook. Es más, si Stan Lee no fuera un perro de raza, y encima pastor alemán, tampoco sería ahora un agente de la Policía Local de Granada.

Ojo, me alegro mucho que Stan Lee haya tenido un final de película, sabe Dios la vida que le hubiera esperado con el otro tipo. Ahora bien, casos de abandono y maltrato animal hay todos los días en Granada, en Andalucía, en toda España, el país a la cola de Europa en cuanto a la protección de los animales, y ni salen en la BBC ni en muchos medios de comunicación españoles. 

Conozco de cerca a varias protectoras, asociaciones de animales y, especialmente, a particulares que dedican sus vidas a rescatar perros y gatos. Y de la misma forma sé de buena tinta que, en situaciones más complicadas, han llamado a Guardia Civil o Policía y todavía están esperando a que aparezcan. Además, estas protectoras, asociaciones y particulares no reciben ningún tipo de ayuda o subvención por parte de las instituciones. Sacan adelante a todos esos animales –más de 138.000 perros y gatos en 2017, según el estudio de la Fundación Affinity–, con el dinero de sus propios bolsillos y las donaciones de socios, voluntarios y personas anónimas.

La última historia de abandono animal que recogimos en Alza la Pata fue la de Kong. Con tan solo unos dos años de edad, a este perro se lo encontraron el pasado mes de septiembre prácticamente muerto, en los huesos y con la piel al descubierto. Llevaba días sobreviviendo en las calles de Montefrío, en Granada, y nadie hizo nada por él hasta que llegó Lidia:

A Kong le ha cambiado la vida en pocos meses.

Parecía que Kong no iba a salir adelante, hasta el veterinario que lo trató al principio lo veía complicado. Pero Kong tenía ganas de vivir y aprovechó su segunda oportunidad. El perro del que nadie habló fue adoptado por una familia en Barcelona donde comparte vida con otra colega perruna, se pega unas buenas carreras por la playa y vive feliz. Nada queda del saco de huesos que no se podía levantar del suelo en Montefrío. ¿Hubiera llegado la historia de Kong a la BBC?

Sí, valoro el gesto de la Policía con Stan Lee, ojalá sea un perro muy feliz. Sin embargo, considero injusto que su historia haya llegado tan lejos y que la sociedad, parece, prefiera ignorar a los demás. ¿Cuántos perros de los que serán un regalo estas Navidades acabarán siendo abandonados? ¿Cuánto hablará la Guardia Civil o la Policía de ellos? ¿Cuántos medios de comunicación darán a conocer su historia?